lunes, 5 de diciembre de 2016

Puente Roto

El título del articulo de esta quincena puede prestarse a diversas interpretaciones, si Ud. apreciado lector, se imagina que me refiero a algún funcionario del régimen, tenga por seguro que hubiese titulado “puentes rotos”, en plural, pues son muchos los que no paso.

En realidad me refiero al tristemente celebre antiguo viaducto Nº 1 de la autopista Caracas-La Guaira. Para mí, lo ocurrido con él desde 1998 hasta 2007 refleja a la perfección la manifiesta incapacidad gerencial de la pandilla que ha regido los destinos del país durante los últimos 18 años.

Viaducto 1 de la autopista a La Guaira

Construido por allá por el año 53, con tecnología de punta para la época, hace mucho que ya había cumplido su vida útil. Aunado a ello, las aguas filtradas desde el barrio Gramoven (inexistente cuando se construyó la autopista) habían ocasionado que la montaña sobre la cual se apoyaba el estribo sur del viaducto generara una presión lateral varias veces superior para la cual fue diseñada la estructura, lo cual había producido fracturas en la misma.

La obra empezó a mostrar problemas en el año 1987, para 1990 un completo informe fue presentado. Para 1998, dada la tensión acumulada el viaducto se había curvado y el centro estaba varios centímetros más alto que los extremos. Se intentaron diversos mecanismos para alargarle la vida, sin embargo, era solo cosa de tiempo para que la estructura fallara. Todo el mundo lo sabia y varios expertos enfatizaban la importancia de construir un viaducto alterno antes de que el original colapsara. Para el año 2006, luego de 16 años de fallas, advertencias y consejos, unos aventureros de la ingeniería recomendaron “cortar” la base y colocar unos “patines” sobre los cuales la parte superior de la base se desplazaría hasta volver a su posición original, corrigiendo la curvatura en el punto medio del puente. Sin ser ingeniero aquello me parecía totalmente disparatado, y no estaba errado. El plan falló y la estructura se dañó mas allá de lo reparable, cerrándose el transito automotor sobre el puente para siempre.

Solo quedaron la via de Galipán y la carretera vieja para comunicar a la capital de la republica con el puerto y aeropuerto más importantes del país. En unos meses construyeron la célebre trocha o como eufemísticamente la llamó el oficialismo “vía alterna de contingencia” o algo parecido, en todo caso un nombre rimbombante para una precaria e improvisada carretera.

En resumen, fue solo luego de que el viaducto Nº1 colapsara, que el mandante de turno dio la orden iniciar las obras del viaducto alterno que tanto recomendaban construir los expertos en la materia. Hubo tiempo de sobra para construir un viaducto nuevo mientras el viejo aun estaba en funcionamiento y ahorrarle a los ciudadanos dos años de incomodas travesías al litoral, antes de poder hacer uso de la nueva estructura.

La situación general del país se parece mucho a lo arriba descrito, sabemos que es solo cuestión de tiempo para que esto caiga y por más que haya quienes lo apuntalen y procuren alargarle la vida, el régimen colapsará estrepitosamente.

No esperemos a que esto suceda para entonces iniciar los planes de reconstrucción del país, no podemos darnos el lujo de esperar dos años para arrancar.

Afortunadamente un grupo de jóvenes visionarios han conformado un grupo de trabajo para establecer desde el sector privado, las bases de lo que sería un plan nacional de turismo, y así, una vez cambie la situación política, poder en pocos meses lograr que el turismo empiece a generar las divisas que tanta falta le hacen al país.

Iniciativas similares debiesen ser copiadas por distintos sectores económicos, cosa que cuando caiga “el puente”, podamos también celebrar el contar con un plan estratégico sectorizado que nos lleve a la Venezuela del futuro, la que todos queremos.

lunes, 21 de noviembre de 2016

Tan cerca y tan lejos

Si de algo podemos estar seguro es que siempre seremos vecinos de Colombia y que el hermano país siempre estará ahí. Hace tan solo unos años era impensable que pudiera llegar a convertirse en un destino turístico, no obstante al asumir el estado colombiano el turismo como una actividad de interés nacional, las cosas empezaron a cambiar de manera acelerada.

Ciudades inhóspitas, agresivas, poco atractivas para el local y mucho menos para el visitante, fueron cambiando su fisonomía para convertirse en importantes destinos turísticos. Asi vemos como Bogotá superó diferencias políticas y durante tres periodos consecutivos sus alcaldes hicieron mejoras hasta recuperar la ciudad para sus habitantes. Casos similares se dieron en Medellín, Cali y Cartagena.

Tenia la idea de que Colombia rondaba los 4 millones de visitantes al años, sin embargo en un fortuito encuentro con el embajador del hermano país, conversamos sobre el tema. El diplomático me corrigió pues ya se encuentran casi en los 5 millones de visitantes anuales. En la época dorada de turismo en Venezuela nuestra número máximo de visitas llegó apenas a 800.000, muy distante de los 5 millones que disfrutan conocer las bondades que ofrece nuestro vecino.

Centro histórico de Cartagena

Estoy seguro que ese numero aumentará con facilidad luego que la prestigiosa editorial turística con sede en Australia Lonely Planet ubicase al hermano país como el segundo mejor destino a conocer en el 2017, superado solo por Canadá. Estar entre los 10 primeros destinos de esa prestigiosa lista es todo un reto, pero alcanzar el segundo lugar en tan corto tiempo es una hazaña que merece ser reconocida y aplaudida.

La editorial Lonely Planet afirma que “el país dejó de ser visto como un destino peligroso hasta para los turistas más guerreros” “es una joya suramericana que, con el paso de los años, superó décadas de violencia.” A pesar de que reconoce que Colombia no tiene maravillas del mundo, sí aplaude la mezcla de la cultura, la naturaleza y la hospitalidad que lo hace un destino “que te recibe con los brazos abiertos”.

El país más parecido a Venezuela se ha consolidado como un destino turístico de importancia en el contexto mundial. Superaron las enormes dificultades que implicaba tener un conflicto armado. A lo largo de 10 año trabajaron con ahínco, perseverancia, constancia y una meta clara y definida. Hoy en día, cosechan los frutos de ese esfuerzo.

Gracias Colombia por demostrarnos que si se puede, por confirmar lo que sabemos de sobra y desde hace tiempo quienes trabajamos en esta actividad, que el turismo es la vía para recuperar nuestra economía, para desarrollar comunidades apartadas y para brindar calidad de vida a los habitantes de esta Tierra de Gracia.

lunes, 7 de noviembre de 2016

De parques y ciudades

Generalmente cuando hablamos de turismo, inmediatamente pensamos en viajes, vacaciones y traslados a otros destinos. Técnicamente es así, pues según la OMT para ser considerado turista se debe pernoctar fuera del lugar de residencia. Si embargo los habitantes de un destino turístico debieran ser los primeros en poder disfrutar de las bondades que tal destino pueda ofrecer. Es decir, y poniendo como ejemplo a la Isla de Margarita, serían los margariteños los primeros en disfrutar de las playas de la isla y de los servicios que en ellas se ofrece. El desarrollar y mejorar las condiciones de un destino turístico automáticamente debiera mejorar la calidad de vida de los habitantes de dicho destino.

De igual manera, el mejorar la calidad de vida en un destino contribuiría a atraer un mayor numero de visitantes y turistas al mismo. Lamentablemente el grado de descuido en el cual se encuentran nuestras ciudades las hacen casi invivibles para sus habitantes y por supuesto nada atractivas al visitante.

Recientemente tuve la ocasión de ir el Museo del Transporte el cual tenia muchos años sin visitar. Quedé impresionado por el gran numero de personas que acuden ahí los fines de semana, la vida que tiene, las diversas actividades que ahí se llevan a cabo, el ambiente y la amabilidad del personal y vendedores. Igualmente fui sorprendido por la lamentable condición de las piezas exhibidas. A ratos me sentía caminando en una chivera o en medio de escombros. Piezas históricas deteriorándose a la intemperie. Una valiosa colección de maquetas de la Caracas de los techos rojos degradada por el paso del tiempo sin que se le haya hecho mantenimiento alguno desde el día de su estreno. Vehículos antiguos y coches de caballos cubiertos de una gruesa capa de polvo.

Se evidencia la falta de presupuesto y ni pensar en cobrar entrada como fuente de ingresos. Es verdaderamente encomiable la labor que desempeña el personal que ahí labora, solo la mística y el amor por lo que hacen puede explicar el que continúen llevando a cabo una labor a pesar de las adversas circunstancias.

El Parque Bolívar ya muestra deterioro

Haciendo memoria, en un estado igualmente deplorable y lamentable se encuentra el zoológico de Maracay, el primero de Venezuela, fundado por el General Gómez, o el Parque de Los Chorros de Milla en Mérida, solo por nombrar dos.

Si el Ministerio de Turismo siempre ha sido la cenicienta del gabinete, el Ministerio de Ambiente y el Instituto Nacional de Parques son las hermanastras feas y pobres.

El rescatar los parques de nuestras ciudades, áreas verdes, zonas de esparcimiento, incluso las áreas verdes de autopistas y avenidas ya daría a nuestras ciudades un ambiente más acogedor, más amable, más humano y por supuesto más agradable a la vista. Pequeños detalles pudieran ir sentando las bases para una transformación total de nuestras ciudades. En Colombia tenemos ejemplos claros de ciudades las cuales hasta no hace mucho eran poco atractivas, sin embargo en pocos años lograron una transformación que las hace hoy en día destinos turísticos de importancia en el hermano país. Aquí también se podrá hacer.