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lunes, 31 de marzo de 2025

Un Motor para la Industria Turística Global

El turismo de cruceros se ha consolidado como uno de los segmentos más dinámicos de la industria turística mundial. Con millones de pasajeros navegando cada año, esta modalidad de viaje ha evolucionado para convertirse en un motor económico clave, beneficiando a múltiples destinos y generando una importante cantidad de empleos directos e indirectos. 

La industria de los cruceros tiene un impacto significativo en la economía global, pues genera miles de millones de dólares anualmente, impulsando sectores como el transporte, la hotelería, la gastronomía y el comercio minorista. Los turistas que desembarcan en los distintos puertos gastan en restaurantes, excursiones, souvenirs y otros servicios, lo que dinamiza la economía local. 

En destinos más populares como el Caribe, el Mediterráneo y Alaska, los cruceros representan una fuente vital de ingresos. Según la Asociación Internacional de Líneas de Cruceros (CLIA), cada pasajero gasta en promedio entre 100 y 200 dólares por día en los destinos que visita, lo que contribuye significativamente al crecimiento económico de estas regiones. Haciendo unas cuentas sencillas podemos cuantificar este impacto. Si tomamos de media unos 3500 pasajeros por buque y un gasto promedio de US$150 por persona en cada puerto, eso equivale a medio millón de dólares en la economía local de cada puerto visitado. Ello sin contar gastos de atraque, cabotaje y otros derechos e impuestos que el buque debe pagar en cada toque de puerto. 

Los destinos que reciben cruceros se ven beneficiados de diversas maneras. Por una parte, la llegada de cruceros impulsa la creación de empleos en sectores como la hostelería, el transporte, el entretenimiento y el comercio. Promoción turística: Muchas personas descubren nuevos destinos gracias a los cruceros y pueden decidir regresar en un futuro para una estancia más prolongada. Mejoras en infraestructura: Para atraer a las grandes líneas de cruceros, los destinos invierten en la mejora de puertos, carreteras y servicios turísticos, lo que también beneficia a otros viajeros y residentes. Diversificación de la oferta turística: Muchas localidades han desarrollado actividades especializadas para cruceristas, como recorridos culturales, deportes acuáticos y experiencias gastronómicas únicas. 

Pero el turismo de cruceros no solo beneficia a los destinos visitados, sino que también genera una gran cantidad de empleos a bordo de los buques y en tierra. La industria emplea a cientos de miles de personas en todo el mundo en áreas como tripulación de barcos (hostelería, entretenimiento, mantenimiento, seguridad, etc.), agencias de viajes y operadores turísticos, empresas de logística y abastecimiento, servicios portuarios y de transporte. 

La industria de cruceros opera en ciclos estacionales, lo que permite a las compañías maximizar sus ingresos y ofrecer experiencias óptimas a los pasajeros. Algunos de los principales patrones estacionales incluyen: 

• Temporada de invierno en el Caribe: De noviembre a abril, los cruceros se concentran en el Caribe, donde las aguas cálidas y el clima tropical atraen a viajeros de todo el mundo. 
• Temporada de verano en el Mediterráneo: De mayo a octubre, muchas embarcaciones se trasladan al Mediterráneo, donde los viajeros pueden explorar destinos históricos y disfrutar del clima veraniego. 
• Temporada de Alaska: Entre mayo y septiembre, Alaska se convierte en un destino popular para los cruceros, ofreciendo paisajes impresionantes y experiencias con la naturaleza. 
• Reubicación de buques (Repositioning Cruises): En los períodos de transición entre temporadas, las líneas de cruceros organizan travesías de reubicación, que permiten a los pasajeros disfrutar de largos itinerarios a precios competitivos mientras los barcos se desplazan entre regiones, pudiendo viajar entre América y Europa o viceversa por poco más de lo que costaría un boleto aéreo, con la ventaja de tener alojamiento, comidas y entretenimiento incluidos en la tarifa. 

A pesar de los beneficios económicos, el turismo de cruceros enfrenta desafíos como la sostenibilidad ambiental, la gestión del turismo masivo y la regulación de su impacto en comunidades locales. En respuesta, muchas compañías han implementado prácticas más ecológicas, como el uso de combustibles menos contaminantes, sistemas avanzados de tratamiento de residuos y la promoción de excursiones responsables.

Buque de Norwegian saliendo del puerto de  Miami


El turismo de cruceros sigue siendo un pilar fundamental de la industria turística global, aportando beneficios económicos, generando empleo y promoviendo el desarrollo de múltiples destinos. A medida que la industria avanza hacia prácticas más sostenibles, su impacto positivo puede continuar expandiéndose, asegurando que tanto pasajeros como comunidades locales disfruten de sus ventajas en el futuro.


lunes, 16 de enero de 2023

De Bahamas viene un buque…

Nuestra isla de Margarita, La Perla del Caribe, es conocida por sus hermosos paisaje y playas, así como por su rica cultura y gastronomía. Sin embargo, en los últimos años, el turismo en la isla ha estado en declive debido a problemas económicos y situación política en Venezuela. La reciente llegada del buque alemán Amadea a principios de este mes es una excelente noticia para la isla, ya que significa que los cruceros vuelven a visitar la isla después de varios años de ausencia, alrededor de 15. 

Esto podría ser el comienzo de la recuperación en el turismo en Margarita. La presencia de cruceros en la isla tiene un impacto significativo en la economía local, ya que los turistas a bordo suelen gastar dinero en servicios y productos locales. Las estimaciones de la OMT son que un turista de cruceros gasta en promedio unos US$200 en cada puerto que tocan. Además, la llegada de cruceros también puede atraer a más turistas a la isla, ya que la presencia de cruceros suele ser vista como un indicador de que un destino turístico es seguro y atractivo. La isla de Margarita tiene mucho que ofrecer a los turistas. 

Entre las principales atracciones turísticas se encuentran sus playas, como por ejemplo Playa El Agua, Playa Parguito, entre otras. Además, la isla es conocida por su rica cultura y gastronomía. A primera vista pudiera parecer que estamos antes el principio de la recuperación del sector. Sin embargo, si vemos un poco mas detalladamente la visita de dicho buque, nos topamos con información muy interesante que nos puede permitir atar algunos cabos en busca de la verdad tras la visita. 


El barco con bandera de Bahamas venía de Trinidad y Tobago y tras unas horas en Venezuela zarpó a la isla de Bonaire en su recorrido. La llegada de este barco implicó adecuaciones del Puerto de El Guamache, la construcción de un bulevar de acceso para los visitantes y la creación de una ruta por playas y edificaciones históricas de la isla. Los ministros del gabinete de Maduro recibieron personalmente a los turistas. Alí Padrón, titular de Turismo, ha señalado que con esta llegada “se rompe el celofán de las medidas coercitivas unilaterales que impidieron durante muchísimos años la llegada de cruceros desde Europa”. 

El viaje, pese a las expectativas del funcionario, se trata de chárter organizado por una operadora privada y no de una inclusión de este destino en la ruta habitual de las navieras. 

Pero… ¿Por qué chartear un crucero para que toque en Margarita? ¿Estamos frente un nuevo engaño al sector turístico? ¿una puesta en escena para hacernos creer que la situación tiende a normalizarse? ¿Un mensaje al turismo internacional para que reconsideren a Venezuela, y en particular a Margarita como potencial destino de sus paquetes y programas? ¿O una combinación de estas y otras interrogantes? Lo cierto es que la fugaz visita del celebre crucero ha dejado mas preguntas que respuestas, que es en definitiva lo que aspira el golpeado sector.

lunes, 22 de octubre de 2018

Viendo los barcos desde la orilla

El título del artículo de esta quincena ilustra la realidad de Venezuela frente a la industria de del turismo de cruceros, ciertamente extrapolable a cualquier sector turístico, pero en el segmento de cruceros jamás ha habido una política coherente para desarrollar una industria que requiere poca inversión y proporcionalmente deja grandes beneficios a la economía de los países que apuestan por esta modalidad.

Recientemente fue publicado el reporte anual 2018-2019 de Cruise Industry News.   Esta es la publicación más completa sobre el tema, 400 páginas en las cuales son evaluados todos (¡si, todos!) los buques que prestan servicio de crucero, bien sea de líneas establecidas, así como pequeños barcos destinado a turismo de nichos como la fotografía, expediciones al Polo Sur, etc.)

En ella están detalladas las distintas rutas, líneas de cruceros, crecimiento por segmento, por región, y las proyecciones de la industria hasta el año 2027. Este reporte debiera ser de adquisición obligatoria para las autoridades turísticas si deseasen que el turismo de cruceros fuese una fuente de ingresos y generación de empleos.

Unas cuentas aritméticas muy básicas nos muestran el potencial de este mercado. Las estadísticas de este reporte señalan que la media de pasajeros es de unos 3000 por buque y que el gasto promedio en cada puerto visitado es de unos $200 por pasajero, dinero gastado en suvenires, alimentación y bebidas, tours y paseos, etc. es decir que cada crucero deja en promedio unos $600.000 en cada puerto, a ello debemos sumar gastos por concepto de derecho de atraque y amarre, impuestos, tasas portuarias, etc.

Claro que para que ello ocurra tienen que haber unas condiciones mínimas, no es posible conseguir estas cifras atrancando en el puerto de La Guaira, el cual es un puerto de carga más que de pasajeros, o en el puerto de El Guamache, en Margarita que es un atracadero de ferris y carece de tiendas y servicios en los alrededores, o áreas para que los turistas que desembarquen paseen con seguridad.


Proyecto de recuperación de casco histórico de Porlamar


Años atrás un grupo de empresarios apostaron por el segmento de cruceros e iniciaron al final de Bulevar Guevara en Porlamar la construcción de El Puerto de La Mar. Este ambicioso proyecto contemplaba además del puerto de cabotaje, la recuperación arquitectónica de la zona comercial del Bulevar Guevara, el saneamiento de las playas de Porlamar, la creación de un mercado de pescadores, en fin, la transformación de la ciudad para adecuarla a los estándares internacionales de destino de cruceros y convertir en mediano plazo a Margarita en un ‘hub’ para cruceros por el este del Caribe, con rutas que entrasen por el delta del Orinoco hasta los castillos de Guyana con las consecuentes ofertas turísticas hacia Canaima y el sur del país y el desarrollo paulatino de una ruta que combinase la costa venezolana con las Antillas Holandesas vecinas. 

Proyecto del complejo Puerto de la Mar

De haberse desarrollado el proyecto original, a estas alturas, ciudades costeras como Puerto Cabello y La Vela de Coro, ambas con un patrimonio arquitectónico colonial importante, ya pudieran haberse consolidado como paradas de interés a lo largo de esa ruta.

Sin embargo, la plaga roja que nos azota desde hace cuatro lustros prefirió expropiar las instalaciones del Puerto de La Mar para convertirlo en las ruinas que son hoy en día. Mientras el régimen venezolano despreciaba los cruceros, Juan Manuel Santos se reunía personalmente con presidentes de importantes navieras para ofrecer Cartagena de Indias como destino para algunas rutas, dando todas las garantías en cuanto a marco jurídico, seguridad, acondicionamiento etc. Cartagena empezó recibiendo un barco a la semana algunos meses al año, hoy en día recibe tres buques semanales lo cual representa ingresos que promedia los dos millones de dólares por semana. Mientras tanto aquí, seguimos viendo pasar los barcos desde la orilla.