Siempre he sostenido que ningún país se ha hecho grande pensando en pequeño, tristemente en Venezuela, pareciera que se cree lo contrario y el resultado es evidente. Salvo algunas excepciones, nuestros gobernantes han sido muy comedidos, por no decir timoratos a la hora de realizar grandes proyectos e inversiones.
Recuerdo de pequeño que en un viaje nocturno al litoral, pregunte con cierta inocencia por qué esa autopista estaba iluminada, mientras que la autopista a Valencia (ARC) no lo estaba. La respuesta me marcó: “Eso fue un derroche de Pérez Jiménez”, sin embargo, fue él de los pocos presidentes que han pensado en grande. Prueba de ello era el proyecto original del puente sobre el lago de Maracaibo, el cual contemplaba una línea férrea en medio de las vías de automóviles y un parador turístico a mitad de camino, donde los viajeros podían hacer un alto y contemplar la impresionante vista sobre el lago. Igualmente la ARC iría originalmente por Las Adjuntas. A la caída de su gobierno este proyecto fue desechado, pues contemplaba varios viaductos y túneles (¡muy costosos!) su nuevo diseño obligaba a un solo túnel (el de Los Ocumitos) pero era 18km mas largo que el trazado original y la postre salió muchísimo mas costoso dado los frecuentes derrumbes y las múltiples reparaciones que sufrió la autopista hasta que lograron estabilizarla.