Muchos estarán familiarizados con el personaje de Tintín, historieta de principios del siglo XX, escrita por el belga Hergé de la cual se han realizado algunas películas. Lo interesante de dichas historietas, es lo bien documentadas y lo acucioso de los detalles en las aventuras que vive el joven reportero junto a su perro Milú.
En el libro titulado “El asunto Tornasol”, parte de la trama se desarrolla en el pueblo de Nyon, el cual se ubica unos 26 km al norteste de Ginebra, Suiza, a orillas del Lago Leman. En dicho libro de historietas de 62 páginas, apenas unas 8 páginas de la historia transcurren en Nyon pero en solo cinco viñetas se muestran imágenes del pueblo, el resto de la trama transcurre en el interior de una casa. Sin embargo, esas cinco viñetas son más que suficiente para que la oficina de turismo de Nyon haya desarrollado una “Ruta de Tintín” para los fanáticos y entusiastas de este personaje.
En estos días del mundial de fútbol las redes sociales suelen estar abarrotadas de mensajes relativos a dicho campeonato.
Fanáticos del fútbol de todas partes del mundo, incluso de países cuya selección no se encuentra entre las 32 que compiten por la copa mundial, van a donde quiera que esté realizado un partido para disfrutar la emoción de presenciar al menos un juego de un mundial de fútbol.
De los muchos mensajes leídos por las redes sociales, hay uno en particular que llamo mi atención. Era un tuit o trino que decía textualmente:
“El domingo decidí ir al Mundial, el lunes actualicé pasaporte y compré pasaje-entradas, el miércoles compré dólares, el viernes viajé ¿otro país?, No, Venezuela 1998, Mundial de Francia, así era el país, y con sueldo de Prof. de la UCV (y cualquier sueldo de profesional)…y llegó Chávez”
Parece mentira la facilidad que muchos de nosotros tuvimos para viajar o asistir a una Copa del Mundo.
Hemos visto a través de la television como hinchas de países pequeños como Islandia o Croacia llenan las gradas. Como colombianos o argentinos se cuentan por decenas de miles. Cosa similar sucede con los fanáticos mexicanos. Sin embargo, el cambio politico sufrido por ese país el día de ayer, puede traer consecuencias devastadoras no solo para el turismo de emisión sino también para el turismo receptivo mexicano. Esta actividad económica es la tercera fuente generadora de divisas en ese país, sin embargo la única condición que exige el turismo como mercado es estabilidad y seguridad, algo que desde ya empieza a peligrar en el país azteca.
No digo esto como consecuencia a lo vivido en Venezuela, sino por tener ejemplos concretos. Uno de ello me lo proporcionó una gran amiga propietaria de una empresa de turismo receptivo en Europa. Un cliente mexicano le había reservado un tour de 20 días para 8 personas por varias ciudades europeas.
Tres semanas antes de la elecciones el cliente le canceló todos los servicios contratados, pues solo en esa semana el peso mexicano se había devaluado 30% y se les hacia imposible viajar. Preferían perder los boletos ya comprados antes que incurrir en más gastos con un peso mexicano en caída libre. Imagino que después de las elecciones de ayer la caída será vertiginosa.
Solo nos queda esperar y ver como se desarrollan los acontecimientos, mientras tanto lo único que esta pequeña historia confirma, es que nadie aprende por experiencia ajena.
Así se titulaba una famosa serie de televisión transmitida en la segunda mitad de la década de los años 60, del siglo pasado. Curiosamente duró solo una temporada, sin embargo, fue transmitida durante varios años en la televisión venezolana.
La serie contaba las aventuras de un par de científicos atrapados en el pasado, viajando de una época a otra, por su parte sus compañeros en el laboratorio por más que lo intentaban, no lograban traerlos de regreso al presente.
El Tunel del Tiempo
Sin ser científicos (ni siquiera por aproximación) los jerarcas de la Revolución han logrado transportar a todo un país varias décadas, quizá un siglo o poco más, al pasado. Basta revisar los índices de salubridad, desnutrición, producción, educación, PIB, etc. para ver cuanto peor estamos con respecto a 1998, año de inicio de la pesadilla roja. Si a este retroceso impuesto, agregamos los adelantos y avances que han seguido produciéndose en el resto del mundo, la brecha es aún mayor, estamos a años luz del mundo civilizado y a varias décadas de nuestros vecinos cercanos.
Tomemos como ejemplo ilustrativo la línea aérea Qantas, la cual instaló un prototipo de prueba para wifi satelital en sus Boing 737-800 en rutas nacionales y que de ser exitoso lo llevarán a toda su flota, sin costo adicional para los pasajeros. Si, wifi satelital de alta velocidad gratis en todos sus aviones.
Mientras eso sucede al otro extremo del mundo, en la patria de Bolívar, uno de los jerarcas revolucionarios recomienda a la población criar chivos en cada casa o apartamento como una manera de solucionar la escases de leche, queso y otros insumos básicos. Parecería un mal chiste, pero no, es la vergonzosa y humillante realidad. Ideas retorcidas, producto de las mentes enfermas de quienes protagonizan este gobierno del mal.
Sin embargo, a pesar de que desde las alturas del poder se esfuerzan a consciencia en la aniquilación del país, su aparato productivo y todo aquello que signifique civismo y dignidad, heroicos grupos resisten estoicamente los embates y atropellos, haciendo acopio de fuerzas para mantenerse operativos y activos. Muestra de esto lo vimos hace apenas una semana en la pasada exposición Viajes y Turismo AVAVIT 2018, evento que congregó a buena parte del sector turístico del país. Los espacios resultaron insuficientes para la gran cantidad de profesionales que asistieron no solo a la exposición, sino también a las charlas y seminarios dictados durante los días del evento.
Ver la unidad del sector y el entusiasmo por actualizarse en nuevas tendencias, productos, destinos, etc. (en el peor momento histórico del país), nos habla de una enorme reserva moral y profesional dispuesta a darlo todo para ayudar a sacar el país adelante en el futuro cercano. Nos habla que, a pesar de estar inmersos en este oscuro túnel del tiempo en el que la “revolución” nos ha forzado, al final se ve una luz la cual terminará por brillar cual incandescente faro, guiando la actividad económica para llevar al país por la senda de desarrollo y bienestar que todos merecemos.
¡Adelante colegas, el futuro es nuestro!